ESTA PALABRA, ¿SERÁ PARA USTED?
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Aprender a pedir conforme a la Voluntad de Dios, esperar y lo más importante, ¡agradecer!.El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañada de la acción de gracias.
Filipenses 4: 5b-6
SEMILLA AGUSTINIANA
Recibido
Celebramos este día de fiesta, hecho sagrado para nosotros por la sangre de los apóstoles. Amemos su fe, su vida, sus fatigas, su pasión, su confesión, su predicación. En efecto, es el amor, no la alegría mundana de la celebración, lo que nos hace progresar. ¿Qué piden de nosotros los mártires? De algo carecen, si es que aún requieren las alabanzas de los hombres. Si aún buscan que los alaben los hombres, es que todavía no han vencido. Pero, si han vencido, nada requiere de nosotros para ellos mismos; si requieren algo, es por nosotros mismos. Que nuestro camino, pues, lo dirija la mirada al Señor. Era estrecho, lleno de zarzas, escarpado, pero el paso de tantos otros ha hecho cómodo transitar por él. El Señor mismo fue el primero en pasar por él; pasaron también los intrépidos apóstoles; luego, los mártires, niños, mujeres, chiquillas. Pero ¿quién estaba en ellos? El que dijo: Sin mí no pueden hacer nada ( Serm 295,8).P. Juan A. Cardenas
Unidos en oración
Recibido
“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias”. Fil 4,6.Cuando pones tus cargas en manos de Dios, Él se encarga del cómo y del cuándo. Tal vez no llegue como lo imaginas, pero siempre llegará como lo necesitas.
Unidos en oración.P. Julian Ospina
PALABRAS DEL SANTO PAPA FRANCISCO (Mc 7, 1-13)
Recibido
¡Palabras claras y fuertes! Hipócrita es, por así decir, uno de los adjetivos más fuertes que Jesús usa en el Evangelio y lo pronuncia dirigiéndose a los maestros de la religión: doctores de la ley, escribas... «Hipócrita», dice Jesús. Jesús de hecho quiere sacudir a los escribas y los fariseos del error en el que han caído, ¿y cuál es este error? El de alterar la voluntad de Dios, descuidando sus mandamientos para cumplir las tradiciones humanas. La reacción de Jesús es severa porque es mucho lo que hay en juego: se trata de la verdad de la relación entre el hombre y Dios, de la autenticidad de la vida religiosa. El hipócrita es un mentiroso, no es auténtico. También hoy el Señor nos invita a huir del peligro de dar más importancia a la forma que a la sustancia. Nos llama a reconocer, siempre de nuevo, eso que es el verdadero centro de la experiencia de fe, es decir el amor de Dios y el amor del prójimo, purificándola de la hipocresía del legalismo y del ritualismo. (Francisco - Angelus, 2 de septiembre de 2018)